La Vera

Las comarcas de La Vera, de la Sierra de Gata, Hurdes, Valle del Ambroz y el Valle del Jerte, son mis favoritas para disfrutar de unas rutas maravillosas y de hacer turismo rural activo. Hay piscinas naturales, chorreras y riachuelos por doquier, donde mitigar el calor del verano. Miradores y pueblos que son únicos. Por ello he querido hacer una breve reseña para que no pierdas la ocasión de visitar estas tierras.

La Vera: por los caminos de Carlos V.

La ruta es el antiguo camino que unía Jarandilla de la Vera, Aldeanueva de la Vera y Cuacos de Yuste, a través del cual llegó el emperador Carlos V al Monasterio de Yuste.

Paisaje de La Vera
Paisaje de La Vera

Desde Torrecilla de los Ángeles, en Semana Santa, después de una espectacular Pasión representada por las calles del pueblo la noche de Jueves Santo, una fría mañana de Viernes Santo, después del tradicional Vía Crucis inicio el viaje para recorrer la comarca cacereña de La Vera. Por el espejo retrovisor de mi coche, veo alejarse el lugar que me vio nacer, siempre en mi pensamiento la misma despedida: ¡Hasta la próxima Torrecilla, querida! Una breve parada en Plasencia para tomar en cualquier cafetería de su Plaza Mayor un chocolate con churros y proseguir el viaje. Visitar la Vera, no es ir en busca de un patrimonio histórico y artístico, que también lo hay (iglesias o monumentos), como pudiera ser por ejemplo viajar por tierras de Castilla y León con la que es fronteriza esta comarca. A pesar de todo, la comarca tiene cinco poblaciones declaradas conjuntos histórico-artístico: Cuacos de Yuste, Garganta la Olla, Pasarón de la Vera, Valverde y Villanueva de la Vera. El verdadero placer de disfrutar de estos parajes es imbuirse en sus localidades, deambular por sus calles, plaza y plazuelas, admirar su arquitectura popular y rural, disfrutar del sabor tradicional de sus viandas, del modo de vida de sus paisanos… No pretende “JarVi” en esta crónica plasmar una guía exhaustiva de La Vera, tan sólo proponer una visión general y motivar su visita a otros viajeros y que el lector quede “enganchado” por la magia de esta comarca, y sienta la necesidad de conocerla. La zona tiene dos buenas virtudes para ser visitada, el sol y el agua. En este sentido la mejor época para visitarla es la primavera, cuando el aire que se respira nos llena los pulmones de una agradable sinfonía de perfumes a retama, carquesa, brezo, jara… con sus incomparables colores adornando los caminos a nuestro paso. Si quieres hacer un poco de turismo rural por la provincia de Cáceres, este es, entre otros destinos que puedes visitar para empaparte de la identidad de Extremadura. Ubicado en el entorno natural único de la comarca de La Vera, en la vertiente meridional de la Sierra de Gredos, la abundancia de zonas de baño en sus numerosas gargantas y los bosques de castaños, robles y alcornoques que la circundan, nos ponen muy fácil desconectar y disfrutar al máximo de la montaña y la naturaleza.

Cuacos de Yuste. El emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, eligió este paraje para retirarse tras su abdicación y pasar los últimos días de su vida en el monasterio a la vez que casa palacio. Obligada la visita al cenobio, y recorrer las calles, plazas y plazuelas.

Garganta la Olla. Desde el mirador de la Serrana se observa una estupenda vista del pueblo que te invita a recorrer sus calles. Ya es hora del almuerzo, entro en una taberna de la plaza donde elijo un cabrito cochifrito para comer acompañado de un buen vino de pitarra. Tenía una curiosidad. ¿Por qué llamarían al mirador La Serrana? El camarero satisfizo mi curiosidad. Es por una Serrana –me dijo– salteadora de caminantes incautos: “Allá en Garganta la Olla, / en la Vera de Plasencia, / salteóme una serrana /blanca, rubia, ojimorena”.

Jarandilla, me llama la atención su castillo, hoy acondicionado como Parador de Turismo. Tras deambular por sus calles y admirar la tradicional arquitectura serrana me encamino hasta la portilla de la Jaranda. Los lugareños acuden a la garganta para refrescarse en los numerosos charcos que hay a lo largo de su recorrido. Uno de los charcos más conocidos es el del Trabuquete. Una espectacular cascada con su poza de cierta profundidad.

Aldeanueva de la Vera, a la falda de la sierra; entre la de Tormantos y Jaranda o Peña Negra. La garganta Horcajo. Las fuentes son abundantes y forman parte del corazón del pueblo. La más emblemática y caudalosa de todas es la fuente de los Ocho Caños.

Fuente de los ocho caños
Fuente de los ocho caños

Madrigal de la Vera,  impresionante el puente romano de piedra granítica, sobre la garganta de Alardos, también conocido como el “Puente Viejo”. Es el lugar más conocido del municipio Tuvo mucha importancia en época de los romanos; por aquí pasaba la calzada romana que subía a Gredos, al Puerto del Pico, ya en Ávila. Termino aquí este viaje, no sin antes volverme y dirigir la mirada al pico del Almanzor ya en tierras castellanas leonesas, haciendo frontera entre Cáceres y Ávila; entre Extremadura y Castilla y León.

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